"una sophia cubana que fuera tan sophia y tan cubana como lo fue la griega para los griegos" - José de la Luz y Caballero
Historia de la institución

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Instituto de Filosofía de Cuba
Una institución dedicada fundamentalmente a la investigación filosófica
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A 50 años del primer Instituto Cubano de Filosofía

por Felix Valdés García
Investigador Auxiliar IF


El actual Instituto de Filosofía de La Habana fue creado hace quince años: El 4 de octubre de 1984 se aprobaba el nuevo estatus. En carta enviada al día siguiente por Osmany Cienfuegos, Presidente del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de la República de Cuba a Wilfredo Yribar, Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba, le dice: «El Secretario del Consejo de Ministros y su Comité Ejecutivo, certifican que el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros adoptó el 4 de octubre el acuerdo nº. 1746 concerniente a aprobar la creación del Instituto de Filosofía con las siguientes atribuciones y funciones principales:

  • Realizar investigaciones científicas en el campo de la Filosofía,

  • Promover el desarrollo de las informaciones sobre Filosofía,

  • Discutir y decidir la defensa de las aspiranturas a grados científicos en las Ciencias Filosóficas,

  • Ejecutar y promover el intercambio teórico entre los filósofos del país y aproximarlos a las experiencias del desarrollo de la Filosofía en otros países, y

  • Garantizar la debida participación de los filósofos en los eventos nacionales e internacionales.»

De este modo, el existente Centro de Investigaciones Filosóficas, que había surgido en 1968 a partir del Departamento de Filosofía creado en 1966 en la Academia de Ciencias de Cuba, pasa a llamarse a partir de la mencionada fecha: Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de Cuba, manteniendo a los investigadores y la misma locación del Centro que le daba su origen desde que fuera departamento en 1966.

Sin embargo, existió hace ya casi 50 años otro Instituto de Filosofía en La Habana, inaugurado el 16 de octubre de 1950 por la Sociedad Cubana de Filosofía, como anexo de ésta y como colofón de diferentes actividades docentes, académicas a diferencia del actual que es un centro dedicado a la investigación científica en el área de la Filosofía.

En la década del 50 había en La Habana un grupo de filósofos dedicados a diferentes áreas de la Filosofía y se desarrollaban actividades no sólo en el ámbito universitario, sino en el Ateneo, los Institutos del Vedado, de La Habana, de la Víbora, en el Liceum, &c. Desde los años cuarenta la vida filosófica en La Habana se había incrementado de forma considerable. Si bien hasta los años treinta había una preferencia por la literatura, la poesía, la historia, la sociología, no sucedía así por la filosofía (como consecuencia del predominio del espíritu positivista, extendido por todo América Latina), ya en los años cuarenta resurge la Filosofía y el interés por temáticas especulativas. La crisis de los fundamentos de las ciencias positivas como la lógica, las matemáticas, la física y la psicología que habían desbordado de esperanzas todas ellas al mundo eurooccidental, trae consigo tanto en Europa, como en Latinoamérica un resurgir del antipositivismo. En México, Argentina, Uruguay y otros países de la región comienza a prestarse gran atención a filosofías como las de Dilthey, Husserl, Bergson, Max Scheler, Nicolai Hartman y Heideger, y una muestra de ello es la obra de Antonio Caso, Alejandro Korn, Carlos Vaz Ferreira, José Vasconcelos, José E. Rodó, Francisco Romero, &c., como la de Piñera Llera, García Bárcena y otros en Cuba, sin dejar de hacer mención a aquellos que como reconoce Francisco Romero, se habían dedicado al rastreo de la filosofía en Cuba como es el caso de Jorge Mañach, Roberto Agramonte y Medardo Vitier.

A ello se le suma un vehículo importante, por todos los historiadores reconocido: la presencia en América de filósofos españoles que llegaban como consecuencia de la Guerra Civil española. Figuras como José Ferrater Mora, María Zambrano, José Gaos, Joaquín Xirau, &c., al pasar por Cuba y establecerse en México u otro país americano dejaron una huella importante en el resurgir de preocupaciones filosóficas más variadas. Siempre se hace referencia a la importancia de la Revista de Occidente y las ideas raciovitalistas y perspectivistas de José Ortega y Gasset.

A mediados de los años cuarenta, el número de filósofos, en los institutos y la universidad, comienza a ser elevado así como las preocupaciones de esta naturaleza. En 1945 surge el Grupo de Estudios filosófico-científico de La Habana, el cual se proponía en sus inicios llevar a cabo una investigación lo más extensa posible de la tendencia filosófica denominada Pragmatismo, entre otras cosas. Lo encabezaba José María Velázquez, profesor de Psicología del Instituto del Vedado y lo componían cerca de 15 filósofos. Ellos ofrecían conferencias y otras actividades y el 29 de octubre de 1948 se transformó en la Sociedad Cubana de Filosofía, según la propuesta de su miembro fundador Dr. Horacio Abascal. Sin embargo, como resultado de la preocupación por el desarrollo de la Filosofía en el país, se funda en 1946 la Revista Cubana de Filosofía, una publicación bimestral editada por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y con un Consejo de Dirección compuesto por las figuras más prominentes de la Filosofía cubana de aquellos años: Roberto Agramonte, Rafael García Bárcena, Jorge Mañach, José María Velázquez y Medardo Vitier y dirigida por García Bárcena

Este es el precedente del Instituto de Filosofía inaugurado por la Sociedad Cubana de Filosofía en 1950 y que tenía como función principal la de mantener una constante actividad filosófica de carácter académico, con un Consejo de Dirección encabezado por Mercedes García Tudurí y como director del mismo a Humberto Piñera Llera. Un dato curioso es que en ocasiones de este Instituto se habla como Instituto Cubano de Filosofía.

El mismo ofrecía cursos académicos con un programa de conferencias que se mantienen durante toda la década del 50 y en ellos participaron no sólo los asociados a la Sociedad Cubana de Filosofía, sino un público aún mayor. El curso 1950-51 tuvo una matrícula de 45 alumnos y contó con un ciclo de conferencias sobre temáticas diferentes que iban desde la trascendencia de la filosofía de Descartes en la Filosofía Contemporánea (Máximo Castro Turbiano), los problemas y métodos de la filosofía (Mercedes García Tudurí), la filosofía de los valores en la actualidad (Rosaura García Tudurí) como sobre la filosoía del existencialismo (H. Piñera Llera) y la filosofía norteamericana de la religión (Dionisio de Lara), hasta una conferencia ofrecida por el reconocido filósofo argentino Rizieri Frondizi, «Los problemas del Yo».

El curso 1951-52 contó con ciclos de conferencias de Humberto Piñera (Panorama de la filosofía francesa contemporánea, cada jueves del mes de Enero); Mercedes García Tudurí, (Introducción a la filosofía, los martes de Enero); Justo Nicola (Lógica de la significación, 4 conferencias en Febrero); Máximo Castro (Posibilidades de la Metafísica, 4 conferencias en Marzo); Dr. Jacobo Canter (Sobre la filosofía de Emerson) y también ofreció conferencias el filósofo boliviano Guillermo Francovich. Al final del curso se realizó el Simposium: ¿Hay o no progreso en Filosofía? Y si lo hay ¿en qué consiste?, del cual se publicó un folleto.

El curso 1952-53 estuvo consagrado a la relación filosofía-sociedad y fue patrocinado por la UNESCO. De él se publicaron los trabajos (12) por la mencionada oficina regional. El curso 1953-54 contó con un ciclo de conferencias sobre las «Ideas de la Historia de la Filosofía» y otro titulado: «¿Es la Psicología una ciencia filosófica?». A su vez el curso 1954-55 ofreció una serie de conferencias bajo el título: «Algunos aspectos de la Filosofía de la Ciencia.» Y el curso 1955-56 se dedicó a la temática: «El arte y sus problemas» y un segundo ciclo sobre: «El destino del intelectual en el mundo del presente.»

El triunfo de la revolución cubana de 1959, como todo proceso revolucionario, cambió con lo establecido y sobre todo con las instituciones existentes. Muchos de los profesores de la élite universitaria y de la Sociedad Cubana de Filosofía, abandonaron el país y se desmontan todas las estructuras gremiales creadas. En la Universidad se experimentó una Reforma Universitaria a inicios de la década del sesenta, con lo que se cambian los planes de estudio y las perspectivas filosóficas, asumiéndose un nuevo rumbo en la esfera del pensamiento con la difusión del Marxismo. La Escuela de Filosofía y Letras de La Universidad de La Habana se disuelve, la Carrera de Filosofía fue cerrada y se mantiene la enseñanza de la Filosofía en las universidades hasta que luego se crean los Departamentos de Filosofía de las universidades de La Habana, Central de Las Villas y de Oriente, con programas nuevos acorde al proceso que se iniciaba en Cuba.

En todo esta reorganización de la actividad filosófica en el país y de formación de profesionales de Filosofía en la década del setenta, se crea el mencionado Centro de Investigaciones Filosóficas dentro de la ACC, el cual se dedica a la actividad investigativa y el cual se transforma en Instituto de Filosofía con los propósitos mencionados.



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