"una sophia cubana que fuera tan sophia y tan cubana como lo fue la griega para los griegos" - José de la Luz y Caballero
Relatoría del evento

Panel de Control  Menor contraste Mayor contraste Valores por defecto Texto más pequeño Texto más grande
Zaira in Memoriam
.
Zaira in memoriam

Testimonios de vida y obra
Intervenciones realizadas por participantes en el homenaje a la profesora Zaira Rodríguez Ugidos, el 17 de diciembre de 2008 en el Salón 250 de la Universidad de La Habana.

Olga Fernández
Lo que hemos escuchado en las palabras de Daisy es muy completo acerca de la vida de Zaira y me gustaría compartir algunas cuestiones. Zaira representa una fuerte influencia para todos nosotros. Ella nos marcó para toda la vida, especialmente en lo relativo a los estudios de marxismo. La conocí en 1971 en el Dpto. de Enseñanza del Marxismo y desde entonces nos influyó profundamente a todos, en los enfoques metodológicos de enseñanza del marxismo porque rompió con los enfoques dogmáticos y le inyectó contenido adaptado a nuestra realidad. También en los estudios de Postgrado ejerció gran influencia su labor al generalizar su conocimiento en un momento complejo de discusiones. Fue maestra de todos. Quiero subrayar su honestidad y valentía científica para enfocar problemas álgidos. En los años ochenta participó de la apertura de las cátedras de pensamiento cubano y latinoamericano en el Instituto de Filosofía y abrió con aportes conceptuales en este pensamiento del cual fue precursora. Es muy bueno también recordar a la persona alegre, simpática, a la mujer de anhelos personales como el de ser madre. Fuimos amigas y en una ocasión en que marchaba al extranjero, Zaira e Ileana me pidieron el cuidado de una de mis hijas. Ese anhelo de ser madre que de cierta forma quedara frustrado no hizo de ella una mujer amargada sino cariñosa entusiasta, divertida. Felicito a la oportuna iniciativa de realizar este homenaje y a la tradición de la Universidad Central de Las Villas de establecer vínculos con las instituciones de todo el país para viabilizar estas iniciativas. Ojalá sepamos retomar las jornadas de reflexión que hicimos durante un tiempo en el Instituto de Filosofía para honrar la memoria de profesoras como Zaira Rodríguez Ugidos e Ileana Rojas.

Romelia Pino
Me sumo al agradecimiento por la realización de este homenaje a Zaira Rodríguez Ugidos. Nunca he dejado de ser alumna de Zaira y la admiro por su consecuencia política y por el rigor científico que supo llevar de manera ejemplar. Cuando ella murió el profesor Gaspar Jorge García Galló dijo que "la filosofía se había atrasado 10 años" y creo que era cierto. Estamos comprometidos con la estimulación al estudio de la obra de Zaira y estamos además ante una persona caracterizada por la modestia, por la colaboración. Recuerdo que los seminarios que organizamos en el Varona hizo que le pidiéramos a Zaira que viniera a trabajar con nosotros y tuve la oportunidad de conocerla a fondo. Ella fue la persona que abrió el camino de la filosofía en Cuba, junto a Daisy Rivero. Cuando se masificaba la enseñanza del marxismo en Cuba, ellas dos asumieron con plena responsabilidad el peso de esa preparación. Los textos preparados para la docencia son referencia obligada porque en ellos se trabajan esencias y eso los hace fundamentales. Reitero mi agradecimiento por esta actividad y que sea una razón para el compromiso tal y como lo manifestara Daisy en los testimonios vertidos a razón de la apertura de este espacio que hoy nos convida a la memoria y a la reflexión.

Berta Alvarez
Soy profesora de historia de esta Universidad de La Habana y reconozco que la personalidad académica de Zaira está presente en nuestra actividad diaria. Ella fue una compañera de vida que está presente en mi labor cuando me dedico a reproducir valores eternos de Zaira porque ellos crecen y la hacen estar viva entre el ser y el deber ser. Compartí con Ileana la estancia en Banao, la cual fue de gran ayuda porque ella me ayudó a enfrentar aquella estancia de 45 días en condiciones muy difíciles. Quiero resaltar las personalidades, la humanidad de mujeres como Zaira, Ileana, Daisy, sin la cuales no se puede hablar de la filosofía en la Universidad de La Habana. Ellas fueron pioneras en esta labor de formación del profesorado, por la gran capacidad y seriedad de su espíritu como filósofas que rebasaba los límites de esta Universidad. Hay personas que valoran lo que Zaira fuera con mucho afecto y es totalmente justo. Fui vicedecana de la Facultad de Filosofía e Historia lo que me hizo estar a su lado en la primera línea de sustitución del decano. Juntas sentíamos una admiración absoluta por Zaira que comenzó desde que éramos estudiantes de filosofía entre el 59 y el 61. Recuerdo que Zaira entró en la Universidad siendo una jovencita con una personalidad arrolladora, culta, esbelta, elegante amiga de todos, compañera de todos y especialmente adquirió una gran personalidad académica y científico. Recuerdo esta expresión de su vida y obra. Ella era reconocida en el plano académico como una figura a la altura de profesores como Oizerman, Orudzhev, etc. También era reconocida por su generación cuyo ejemplo más fehaciente está en que Tomás Gutiérrez Alea (Titón) quiso que ella fuera su profesora de marxismo. Se destacó como una lumbrera absoluta en el Congreso de filosofía celebrado en Perú. Ella demostró que la presencia de la ciencia debía estar en acuerdo, en primer lugar, con la proyección política. Investigábamos cuestiones que para Zaira debían destacarse y resaltarse desde nuestro enfoque. Y se destacó por su valentía, por el valor que le otorgaba a la valentía en la misma medida en que le otorgaba valor al rigor científico, a la solidez. Su memoria está presente constantemente en mi curso.

Teresa Muñoz
Durante muchos años he pensado que ni a Zaira, ni a Ileana, ni a otras personas de la vida de nuestra Universidad se les ha reconocido como lo merecen. En 1973, recién creado el Dpto de filosofía en la UH, un grupo de estudiantes seleccionados de todas las carreras de Humanidades llegamos a un lugar que se hizo entrañable, al que se le conocía como la "casita de K". Ese fue un lugar vital en nuestras vidas, fue la casita de nuestras vidas. Yo era estudiante de Historia con un ritmo de estudio-trabajo tremendo. Fui captada por Ileana Rojas que fuera mi gran profesora de filosofía marxista leninista y allí vivíamos el día entero. A la 1.00 p.m. debíamos entrar a trabajar y allí Zaira me enseñó que había una vida para entender las cuestiones teóricas de gran dificultad, y que era imprescindible buscar las esencias, que había que estudiar con rigor la historia, llegar a las esencialidades y no quedarse en lo fenoménico. Nunca pude entender bien la dialéctica de lo singular, lo particular y lo universal, al menos no al nivel en que lo expresaba Zaira cuando la enseñaba. Creo le pasó a otros compañeros que nos sonreíamos ante nuestra situación, creo que nos quedábamos cortos frente a Zaira.
Ella promovió una actitud de respeto pedagógico al estudiante de pregrado, al profesor emergente. Fue una mujer de extraordinaria modestia, capaz de llegar a todos, sin atiborrar a los estudiantes de su biografía, de su experiencia. Ella mostraba su necesidad de los estudiantes igual que le sucedía a Ileana Rojas. Me sorprendía cuando nos llamaban a investigar por las grandes lecciones que nos dejaban. Especialmente reconozco una gran aportación consistente en que no se puede hacer lectura de pensamiento sin conocer profundamente la historia en que éste se produce. Otra enseñanza importante que profesoras como Zaira nos aportaron fue la del partidismo y la consecuencia de la valentía académica de defender una idea, cuestión que no agrada a muchos. Ella demostró su delicadeza perenne, su cultura. Ella sabía llamar a capítulo sin ofender, sobre la base del respeto. Exigía el análisis colectivo de los exámenes, la dedicación al trabajo. Nosotros nos formamos en el principio de estudio trabajo y eso nos ponía muy cerca de nuestros profesores, de su ejemplo, recuerdo la casita de K, la biblioteca de Ramoncito, como espacios actualizados donde transcurría casi totalmente nuestra vida de estudiantes. Mi generación fue impactada por la obra de Zaira y de Ileana. Ellas tuvieron una gran claridad en los años sesenta, en los setenta. Ellas nos enseñaron a leer a Luz y Caballero, a Gramsci, a Lenin. Cuando se escriba la historia hay que recoger la heterogeneidad de aquellos momentos y de aquellos estudios. Recuerdo las clases de María del Carmen, de Ariel, de Daisy Rivero con un aparato crítico fundado en Lenin para realizar la crítica del pensamiento burgués. Recuerdo que María del Pilar y yo encontramos en la biblioteca el folletito de Stalin y éramos muy jovencitas e ingenuas por lo que nos acercamos a Zaira como si hubiéramos descubierto algo valioso y ella se refirió al texto en forma muy peyorativa. Quiero reconocer la excelente intervención de Daisy que nos ha convocado a la memoria en el día de hoy en que nos dedicamos a homenajear a Zaira Rodríguez Ugidos.

Isabel Monal
Este es un momento excepcional que toca muchas fibras, recuerdos, esencias de nuestras vidas, de como estamos ligadas a la revolución. Conocí a Zaira en la misma época en que nos conocimos Daisy y yo. Para mi el primer mérito de estas personas era su decencia. Quisiera recordar que no fue fácil para Zaira el camino que hubo de desandar. Su camino no era sobre ruedas. Vivió, como unos cuantos de nosotros, sobre fuego cruzado.
Eran momentos de angustia, ya que durante los años sesenta y setenta los dogmáticos y sectarios le hicieron la vida imposible. Pero ella no se entregó, no renunció, no cedió. El otro fuego cruzado era contra los que consideraban arcaico el leninismo, el materialismo, la dialéctica. Fueron momentos duros, formas crudas en que nuestra vida transcurrió. También estuvimos juntas durante los años de creación colectiva de la Facultad de Filosofía e Historia donde hicimos un colectivo lindo, con un trabajo de entrega ejemplar de Zaira y de Daisy que era nuestra madre protectora y nuestra guía. Pero aquí también hubo fuego cruzado, fue difícil pues había que defender a la filosofía con el espíritu del partidismo, había que defender con espíritu de partido a la filosofía, había que defenderla de la espontaneidad y la improvisación, de la tendencia a la banalidad, que nunca nos ha abandonado, por lo que tuvimos que enfrentarla.
Recuerdo los sesenta y los setenta y me sorprendo de como se idealizan estos años. Hoy se dibujan esos años como época de libertades cuando en realidad lo que había era una formidable lucha de clases. Vivir la década de los sesenta fue un privilegio pero no quiero idealizarlo. Para mí fue el privilegio de participar de una lucha de clases formidable, cotidiana. Recuerdo mis primeras clases en medio de petardos cerca de la Universidad de La Habana. Estaba la lucha ideológica a favor del socialismo, del marxismo y esa versión de que luego de los sesenta llega una década de oscurantismo, homogénea con la que se tiende a reconocer la década de los setenta no parece ser correcta. Esto deja una visión mitológica de los sesenta y de los setenta. Es oscura la década de los setenta? Creo que son versiones maniqueas que tergiversan la historia del pensamiento. La de Zaira fue una vida de rectitud teórica e ideológica, consecuente con lo que se cree, negada al maniqueísmo, guiada por el rigor, por la discusión y la discrepancia. Ella protegió mi derecho a discrepar frente a Orudzhev, a Oizerman y otros.
Este encuentro de hoy es un reconocimiento a una compañera que se lo ganó y nos acompaña hoy en las luchas ideológicas que debemos enfrentar. Ante la avalancha de versiones que han sobrevivido hasta hoy creo que el espíritu investigativo debe ir al espíritu de los debates reales de la época. Debe revelarse como entró Gramsci en la UH durante aquellos años. La entrada de Gramsci en la UH no fue monopolio de unos pocos. Debe revelarse la historia de como los llamados libros verdes fueron espontáneamente de la librería del Habana Libre a las aulas universitarias, de como se introdujo la enseñanza de ese espíritu en nuestra Universidad, en la clases de Zaira, de Ileana, de otros profesores y profesoras. Zaira e Ileana nos deben acompañar en esta batalla por un marxismo creador, abierto, sin modas y sin tergiversaciones.

Gerardo Ramos
Los estudiantes de la carrera de filosofía marxista leninista a partir de 1977 estamos con los profesores. Para nosotros fueron y son profesores con mayúscula y quiero ilustrar con un ejemplo. La profesora Isabel Monal nos impartió Introducción a la especialidad y ella hizo de ese curso un curso fructífero e interesante. Nos enseñó que la filosofía tenía que mirar a la realidad. La vivencia-testimonio en relación con Zaira es la que podríamos dejar sus alumnos de los cinco años del primer grupo de graduados de la carrera. Ella fue tutora desde el 3er año y se acercó a proponerme el tema de investigación del pensamiento de Mario Bunge, pensador alternativo al marxismo, autor que era vivo y que visitaba frecuentemente a Cuba. Mi reflexión al paso del tiempo, sobre el valor de una tesis acerca de este autor estriba en la visión polémica y crítica de Zaira en la filosofía que marcó la tutoría de mi investigación de pregrado. La tesis tenía tres o cuatro capítulos y el quinto sobre el tema social estuvo lleno de marcas críticas de Zaira. Ella supo dejar la enseñanza de que en el aprendizaje de la filosofía se piensa y se siente. En Zaira el marxismo es un acero de una sola pieza y es la profundidad de la formación marxista de Zaira la que vive bajo la divisa de que junto a la reflexión se lleva la emoción.

Gisleda Madás
Yo era estudiante de la Escuela de maestros primarios Antón Makarenko en 1962 cuando conocí a zaira. Enrique Sosa le decía muchachitas a las maestras que iniciaron nuestra preparación en Ciencias Sociales, entre las cuales se encontraba Zaira. Ella nos enseñaba Historia de Cuba y en su aprendizaje nos hacía recorrer las distintas etapas de la historia nacional, las figuras del proceso revolucionario cubano, los enfoques filosóficos de las distintas problemáticas. Zaira era una profesora joven que nos enseñaba contenidos profundos y a la vez cantaba en francés, que participaba en actividades culturales, en trabajos voluntarios y se comportaba como una más de nosotros en el colectivo de origen tanto urbano como campesino. En ningún momento se quebraba la relación alumno-profesor, porque ella era capaz de un gran tacto pedagógico, capaz de ser colega con mucho respeto.
En la década de los setenta trabajábamos en la Facultad de Filosofía e Historia y admiré su sencillez, su modestia, su entrega al trabajo, la valentía para orientar de manera crítica a los compañeros. Ella tenía un estilo propio con mucho énfasis en la producción científica por lo que fue ejemplo de intelectual orgánico, por los valores reales de su compromiso y proyección revolucionarios. Fue una crítica del dogmatismo, de las formas en que el dogmatismo se insertaba en muchos espacios de la universidad. También fue meritoria su labor de socialización de los resultados académicos desde el punto de vista cultural. Zaira junto a Eva Román, Daisy Rivero, Enrique Sosa conformaba un equipo muy productivo para desatar debates, para estimular la formación cultural comprometida con la profesión y esto es muy meritorio dentro de toda su vida y obra.

Vivian Sabater
Soy de la primera graduación de la carrera de filosofía que se abrió en 1976. Comenzamos nuestros estudios con grandes profesores y profesoras. Yo entré tarde debido a que hice cambio de carrera y me impresionó la vitalidad del profesorado que nos movía. La primera impresión que tengo de Zaira fue en el aula 1 de la Facultad, vestida de miliciana, el día que nos la presentaron. Yo tengo guardado un papelito con una nota de cinco puntos y felicitaciones que ella me hiciera en una asignatura tan compleja como la que ella nos daba. Metodológicamente era muy buena y como la profesora Daisy, tenía la virtud de enseñar la dignidad del alumno, de escucharnos, de comunicar lo que sabía con una dosificación que no significaba que bajara la guardia. La dignidad del alumno que estas profesoras nos enseñaron se manifiesta cuando ante un reclamo de una nota de 4 puntos que yo le hiciera a Daisy, ella me dijo "Sé honesta contigo misma" y esto es un llamado muy educativo para los estudiantes. Ellas fueron mujeres virtuosas en la manera de construir parámetros, en la manera de enfrentar los problemas de su época en una realidad que planteaba, tal como ahora, batallas crudas y enfrentaron nudos de conflictos difíciles con una crudeza extraordinaria y ejemplar. Debemos ganar cada día la batalla de pensar en las ciencias sociales y en esta hazaña profesoras como Zaira, Daisy, Isabel y muchos otros son medulares.

Carlos Delgado
Soy graduado en la URSS en 1983, no conocí a Zaira como profesora, pero estoy convencido de que era excelente maestra y comunicadora. Me encuentro en este homenaje porque siento un profundo respeto por su persona y por su legado como profesora y porque recordar a Zaira hoy es una cuestión de actualidad y necesidad.
Rafael Plá
Me gradué en 1986 en la URSS y la primera noticia que tuve de Zaira allá fue una esquela en el Granma. Cuando regreso a Cuba comienzo a laborar en la Universidad Central de Las Villas y fue en el contacto con sus alumnos y colegas que muchos empezamos a conocer la obra de Zaira y en diciembre de 1988, especialmente un 14 de diciembre hicimos allá un Zaira in memoriam. Sus textos han quedado vivos en la enseñanza del marxismo, especialmente en la experiencia seguida por nuestra universidad y su pensamiento fue parte indispensable del aldabonazo que nos hizo madurar teóricamente. Nos llamaba la atención la orientación teórica de sus trabajos, con una visión partidista y teórica capaz de llegar a la médula, en oposición a lo que comúnmente suelen hacer muchos profesores de filosofía que se dirigen a la práctica suciamente judaica y con ello restan valor a la teoría. La trayectoria teórica de Zaira alumbra hacia la actividad de la filosofía que quedaría desvalida al lado de otras especialidades como Economía Política y Teoría Sociopolítica.

José Ramón Fabelo
Conocí a Zaira relativamente tarde. Primero oí hablar de ella en ruso, entre 1977 y 1980 pues había estado donde me encontraba y había dejado una estela, una huella. La conocí en la Universidad Lomonósov y entablamos una relación en el 1983. Su optimismo, su entusiasmo con la fundación del Instituto de Filosofía, con el proyecto de la Revista Cubana de Ciencias Sociales era tal que nos incitaba a colaborar activamente con ella. En su maleta había una bolsa llena de libros en la que viajaban muchos autores valiosos, entre ellos los que se dedicaban al tema de los valores y ambos nos sorprendimos cuando constatamos que nos dedicábamos a un tema tan apasionante. En Cuba luego tuvimos un par de encuentros, yo no había leído nada de ella. En el 1985 comenzaba en Moscú la reunión de graduados y tuvimos la dolorosa tarea de dar a conocer la noticia de su fallecimiento entre los allí reunidos. Conocí a Ordzhev y hablaba de Zaira con un cariño humano extraordinario, lo cual me llamaba la atención pues él era un hombre con un semblante muy duro, no era querido en la cátedra donde laboraba, tanto por su condición teórica crítica como étnica, y sin embargo se consternaba cuando evocaba a su discípula. Esta huella quedó muy fuertemente fijada en mi memoria.

Rubén Zardoya
Me gradué en la URSS en el 1983. Llegué a la Universidad de La Habana para el servicio social y pedí recomendaciones acerca de quién podía escuchar y seguir en el Dpto de Filosofía. Entre las recomendaciones que me hicieron estaba la de Zaira que se destacaba por una formación sólida histórico filosófica. Estuve unos meses en Cuba y luego regresé a la URSS a realizar la Candidatura. Mi compañera Rosa María conserva la grabación de las conferencias de Lógica Dialéctica que Zaira impartía y su transcripción. Estaba de vacaciones cuando falleció y todos nos conmovimos con la noticia de su muerte. Luego fui conociendo más profundamente su obra y considero que aún tengo deudas con Zaira. Hay algo que me gustaría transmitir a nivel de sentimiento, a nivel de intuiciones. Ella le ponía la vida a la filosofía. Siento que ponía el corazón, el pensamiento como condición para asumir una herencia clásica, para utilizar los conceptos en correspondencia con la tradición clásica. Ella enseñó el rigor de la escuela atravesada por Hegel, Marx, Iliénkov, y otros pensadores sin hacer concesiones a la moda, sino priorizando las discusiones sobre los problemas teóricos que tuvieran fundamento. A veces uno piensa que han transcurrido 100 años, cuando en realidad han sido alrededor de 20 años en los cuales se ha forjado una cultura del pensamiento como herramienta de la investigación y por ello la seriedad con la que un filósofo clásico se tome el mundo es lo que perdurará, la dedicación a problemas verdaderamente serios que van a la médula de una ciencia, es lo que perdurará. La obra teórica y humana de Zaira se enmarca en problemáticas que estarán tratando nuestros nietos y futuras generaciones, en otras alturas, en otros contextos. Los muchachos de entonces tendrán esta iniciativa por la huella en el sistema de valores, en el corazón de estos valores en los que se encuentra la obra de Zaira como legado para dichas generaciones. Su pérdida fue irreparable, insustituible y si de alguna manera hubiese sido lo contrario, si lo es, entonces hay que sentarse a evocarla como hacemos ahora, conversar con los que fueron sus alumnos, llevarla al aula ahora, siempre. Son las formas de hacer un canto de respeto hacia el saber, del impulso hacia el pensamiento teórico frente al empirismo vano. Por eso valen ejercicios de este tipo y agradecemos que se haya escogido el espacio de la Universidad que es de todos para mantener viva su memoria.

Xiomara García
La profesora Zaira es indispensable como referente de mi formación. Estudié en la UH la carrera de filosofía entre el año 1979 y el 1984. Fueron años duros, complejos, ricos, de mucha polémica. Los estudiantes de filosofía nos situábamos a la vanguardia de las discusiones, de las marchas, de las celebraciones históricas, y lo hacíamos con crítica. Recuerdo momentos de verdadero hervidero político y teórico. Uno de esos hervideros estaba, precisamente en las clases de Zaira, con la cual estudiamos dos semestres dedicados a la Lógica Dialéctica y a los Problemas actuales de la Lógica Dialéctica. De Zaira aprendí como doblegar los esquematismos de un programa de estudios, sin violentar el plan de la asignatura. Especialmente cuando recibimos la asignatura de Problemas actuales de la Lógica Dialéctica ella tuvo la libertad comprometida de introducirnos en el estudio critico de la obra de Louis Althusser, que era objeto de sus estudios acerca de problemáticas teóricas duras en el seno del marxismo latinoamericano desarrolladas en un libro de absoluta vitalidad luego de mas de veinte años como es Filosofía, Ciencia y Valor. Los homenajes a nuestros muertos no deben ser espacios de autocomplacencia, sino espacios de aperturas investigativas, de discusiones de problemáticas latentes en nuestras realidades, espacios de crítica y cuestionamiento de cómo fuimos y cómo somos hoy. Los homenajes a nuestros mejores muertos deben ser de respeto porque sobre ellos nos alzamos nosotros para que luego otros sigan el camino. Es así que convocamos a todos los que conocieron a Zaira para que participen de un espacio que quedará abierto, desde ahora, en la portal de filosofía de Cuba, en la sección Zaira in memoriam, en el que se publicarán los testimonios escritos que permitan dejar material válido para las futuras generaciones de investigadores y pensadores que se sientan comprometidos a enriquecer y proteger el legado de Zaira Rodríguez Ugidos. Estamos convocados todos desde la inteligencia, el respeto y el compromiso para abrir una manera de construir nuestra memoria histórica en la Universidad revolucionaria y en los estudios de la enseñanza del marxismo en Cuba.

Félix Valdés García
Ha sido un placer estar aquí reunidos, los que llevan parte de la vida académica hoy, formados unos en la URSS en la década del ochenta y los más jóvenes, graduados de esta universidad. Pero mejor aun ha sido tener el placer de escuchar del dulce y sentido recuerdo de Daysi, sus recuerdos que han sido para ellas y con nosotros, volver a vivir esos años y recordar a Zaira. Indudablemente, Zaira vivió los tiempos de radicalización, de asunción, de definiciones, de ese fuego cruzado que fueron los años sesenta-setenta y tanbién los ochenta. Unos fueron totalmente a otro lado, otros quedaron en el mismo contingente desde lados opuestos, pero con el mismo convencimiento y dedicados al desarrollo de la filosofía marxista, de la dialéctica, de la historia que es esta de casi cuarenta años. Estar con Isabel, pedirle valorar, hablar abiertamente, escucharle la intimidad de sucesos, de historia, que no siempre es plana, lineal, sin escabrosos momentos ha sido, escuchar a los alumnos de Zaira, ha sido la conferencia, la clase mejor de historia de la filosofía cubana contemporánea desarrollada en estos tiempos. Zaira desde el pináculo, desde la altura y el sabor de vivir intensamente dentro de la filosofía, fue como nos cuentan estricta en el desarrollo de la filosofía, seria en el trabajo, capaz. En tan pocos años cuanto texto valioso no nos dejara. Y sobre todo, supo diualogar, desde Cuba, con sus contemporáneos, cubanos, y con el desarrollo de la filosofía de su tiempo, del marxismo, con los soviéticos y los altusserianos. Eso a veces lo tenemos en falta y ella fue un ejemplo de una vida dedicada, seriamente a la filosofía. Hemos hablado de como asombrara a los soviéticos de la MGU, cosa que no era común en una mujer tan joven y cubana, que resaltara como lo hizo en el Congreso de Lima, Perú. Zaira fue capaz de dialogar críticamente con la filosofía soviética, con los neoalthusserianos mexicanos. Recuerdo que llevaba diez días trabajando como profesor recién graduado cuando muere Zaira y eso nos impactó a todos. Quedó joven para la muerte y para nuestra memoria.

Yoanka León del Río
Los herederos y herederas de Zaira Rodríguez Ugidos estamos convocados a hacer justicia con la verdad histórica que debe ser recuperada y por ello es de gran valor el reunirnos aquí, varias generaciones y aportar testimonios comprometidos de los artífices de cada época, es por ello que hemos logrado encontrar elementos históricos de inestimable valía en las palabras de Daisy Rivero, especialmente. Palabras que captan años muy duros desde el corazón y el pensamiento revolucionario. Además de que se extraen dos conclusiones decisivas para alzar la vista a atrás. Una de ellas expresada por Isabel Monal cuando llama la atención acerca de que es necesario corregir y esclarecer las ideas que tenemos sobre nuestra historia. La otra divisa esencial es la referida por Daisy cuando afirmara la necesidad de convertir los espacios académicos en espacios de hervidura teórica bajo el principio de que nuestro tiempo debe ocuparse de lo teórico y no de lo mezquino. Agradezco este espacio y estas horas de hervidura histórica y teórica que a la sombra del recuerdo de Zaira nos ha reunido en nuestra Universidad de La Habana.

 



Ir arriba
Atrás
Añadir este sitio al Menú Favoritos de su navegador Inicio | Biblioteca Virtual | Revista Digital | Comunidad Virtual
Directorio Filósofos | Instituciones | Grupos, Cátedras
Eventos | Libros | Revistas | Cursos | Servicios | Sitios de Interés | Noticias
 
Diseñado por JOHNNY inside®