Revista
Cubana de
CIENCIAS
SOCIALES
Nros. 33-34
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FILIACION RACIAL Y ESTRUCTURA SOCIOCLASISTA EN CUBA: 1899 _
1950. APROXIMACIÓN A SU ESTUDIO
Ana Julia García Dally
Dra. en Historia. Investigadora
del Centro de antropología del Ministerio de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente.
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RESUMEN. Se analiza como el régimen esclavista sirvió de
soporte
económico
e ideológico
a la
dominación
colonial.
Las huellas
que dejó el
racismo
en el
país,
la discriminación
y el
prejuicio
racial
hasta
los 50.
Asimismo
son analizados
los rasgos
de la
estructura
económica,
laboral
y la
filiación
racial
durante
ese período.
El artículo
hurga
en la
expresión
del racismo
en la
educación
y por
tanto
en el
comportamiento
de las
artes,
oficios
y profesiones
en Cuba.
Durante
siglos,
el racismo,
la discriminación
y el
prejuicio
racial,
infectaron
la sociedad
cubana
y dejaron
su impronta
en toda
la vida
socioeconómica,
política
y cultural
del país.
Este
fenómeno,
cuyas
raíces
deben
buscarse
en el
régimen
esclavista
que sirvió de
soporte
económico
e ideológico
a la
dominación
colonial,
formó parte
consustancial
de una
estrategia
concebida
para
erosionar
la identidad
nacional
y garantizar
las estructuras
de explotación
y poder
vigentes
hasta
aquel
entonces.
Si
bien
durante
los años
de lucha
por la
independencia
nacional,
se logra
socavar
el aparato
ideológico,
político
y jurídico
del racismo,
este
supervive,
reacomoda
su forma
y adquiere
nuevos
bríos
en la
república
que se
inicia
en 1902.
Diversos factores, externos e internos,1 favorecen y permiten
la subsistencia de barreras raciales que obstaculizan e impiden que la
llamada población de color2 pueda ejercer sus
derechos más elementales.
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1 Entre
ellos
puede
citarse
el
papel
que
desempeña
la
Ocupación
Militar
de
Cuba
por
Estados
Unidos.
La
política
del
gobierno
norteamericano
actúa
como
un
factor
involutivo
y
disociante
del
proceso
integrador
logrado
en
los
campos
de
batalla,
estimula
la
ideología
racista,
pone
en
vigor
medidas
discriminatorias
y
crea
condiciones
para
que
las
estructuras
de
poder
queden
en
manos
de
una élite
blanca
y
reaccionaria.
2 Bajo
este
denominador
los
censos
de
l899,
l907
y
l9l9,
incluyen
a
la
población
negra,
mestiza
y
amarilla
tanto
cubana
como
extranjera.
No
sucede
así en
el
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No importa que la primera constitución que se aprueba
en
1901,
estipule
la
igualdad
ante
la
ley
para
todos
los
cubanos,
y
que
años
más
tarde,
la
de
1940,
declare
punible
todo
acto
discriminatorio.
Tales
preceptos
constituyen "letra
muerta" y
al
igual
que
en
la
etapa
colonial,
los
negros
y
mestizos
ocupan
los
peldaños
inferiores
de
una
sociedad
dividida
por
clases
y
color
de
la
piel.
Así lo
demuestran
las
posibilidades
y
tipo
de
empleo
a
los
que
tiene
acceso
este
sector
RASGOS
DE
LA
ESTRUCTURA
ECONOMICA
Y
LABORAL
DE
CUBA
Estudiar
la
situación
laboral
que
presentan
los
diferentes
grupos
raciales
que
conforman
la
sociedad
cubana,
exige
precisar
algunos
elementos
que
caracterizaron
la
estructura
económica
de
Cuba
durante
los
primeros
50
años
de
vida
republicana.
Entre
ellos
pueden
citarse:
El
carácter
eminentemente
agrario
y
subdesarrollado
de
la
economía
nacional..
El
escaso
desarrollo
fabril
y
manufacturero
del
país,
y
su
dependencia
del
capital
extranjero,
características
a
las
que
se
añaden,
el
predominio
de
la
pequeña
empresa
y
su
alto
grado
de
concentración
en
la
urbe
habanera.
Salvo
la
industria
azucarera,
con
un
alto
componente
agrícola,
el
45,0
%
de
las
manufacturas
existentes
hacia
1956,
contaban
con
una
plantilla
de
5
o
menos
trabajadores
y
sólo
14
industrias
reportaban
500
o
más
empleados.(1)
El
predominio
del
latifundio,
que
hacia
l952
controla
el
87.0%
del área
nacional
en
fincas.
La
importancia
socioeconómica
que
alcanza
la
corriente
migratoria
que
arriba
a
nuestras
costas
durante
los
primeros
30
años
del
siglo
xx.
Un
nivel
educacional
que
si
bien
resulta
superior
al
de
muchas
naciones
de
Latinoamérica
y
el
Caribe,
mantiene,
como
elementos
predominantes,
el
analfabetismo
y
el
bajo
nivel
de
escolaridad..
En
este
contexto,
las
posibilidades
de
trabajo
adquieren
un
carácter
cíclico
y
temporal,
que
dependen,
en
gran
medida,
del
monto
y
extensión
de
la
zafra
azucarera.
Al
término
de
la
misma,
comienza
el
denominado "tiempo
muerto",
período
que
en
mayor
o
menor
grado,
afecta
a
parte
considerable
de
la
población.
De
ahí la
importancia
que
las
esferas
del
comercio
y
los
servicios
adquieren,
como
fuentes
de
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Censo de l943, donde la población de color aparece clasificada
según
su
nacionalidad,
pero
no
por
grupos
raciales..
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empleo que garantizan o complementan, un ingreso económico
inestable
y
sujeto
a
continuas
fluctuaciones.
Tales
condicionantes
determinan
la
forma
y
contenido
de
una
estructura
laboral
que
se
caracterizará por:
Un
alto índice
de
desempleo
que
afecta
más
del
cincuenta
por
ciento
de
la
población
con
diez
o
más
años
de
edad.
La
incorporación
de
más
del
50%
de
la
población
económicamente
activa
a
la
esfera
agrícola.
La
tendencia
de
la
industria
fabril
y
manufacturera
a
concentrar
cerca
de
un
25%
de
esta
población,
a
la
par
que
el
sector
comercial
absorbe
aproximadamente
el
l5
%
de
la
misma.
El
peso
relativo
que
los
servicios
domésticos
y
personales,
adquieren
en
determinadas
ciudades,
específicamente
en
la
capital.
La
significativa
presencia
de
extranjeros
en
la
estructura
sociolaboral
del
país,
hasta
el
punto
de
representar
casi
el
20%
del
total
de
personas
con
ocupación
remunerada.
Esta
proporción
comienza
a
descender
hacia
la
tercera
década
del
siglo
XX,
cuando
la
crisis
económica
que
estalla
en
l929,
pone
fin
al
arribo
masivo
de
inmigrantes,
y
origina
la
repatriación
forzosa
de
gran
número
de
ellos.
ESTRUCTURA
LABORAL
Y
FILIACIÓN
RACIAL.
Aunque
los
elementos
aportados
permiten
comprender
la
distorsión
que
presenta
la
estructura
económico-laboral
del
país,
no
bastan
para
valorar
hasta
que
grado
las
huellas
de
la
esclavitud
y
el
racismo
institucional,
dejaron
su
impronta
y
condicionaron
la
posición
y
movilidad
social
de
la
población
negra
y
mestiza.
Para
ello
es
necesario
incorporar
la
variable
composición
racial
al
análisis
de
la
información.
Los
datos
que
incluyen
los
Censos
realizados
entre
l899
y
1943,
ofrecen,
a
pesar
de
sus
limitaciones3,
una
visión
primaria
del
fenómeno
objeto
de
estudio.
Por
ejemplo,
la
información
suministrada
por
el
Censo
de
l899,
pone
de
manifiesto
la
desproporción
racial
que
caracteriza
el
régimen
de
propiedad
agraria.
En
tal
sentido,
los
datos
recogidos
en
sus
tablas
indican
que
el
22,9
%
de
las
fincas
de
labor
se
en
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3 La modificación de parámetros
que
fueron
aplicados
con
anterioridad,
la
supresión
o
generalización
de
determinados
indicadores
en
las
tablas
estadísticas
y
hasta
problemas
inherentes
al
procesamiento
y
publicación
de
algunos
de
ellos,
crean
dificultades
a
la
hora
de
comparar
la
información
suministrada.
Esta
problemática
llevó a
utilizar
sólo
los
Censos
correspondiente
a
l899,
l907,
l919
y
l943
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cuentran en manos de propietarios blancos, mientras la población
de
color
sólo
es
dueña
del
5,1
%.
Diferencia
similar
arroja
la
composición
racial
de
los
arrendatarios,
en
cuyo
caso
el
49%
resultan
blancos
y
el
18,5%
negros
o
mestizos.
Si
estos
datos
se
cotejan
con
la
extensión
de
las
fincas,
la
desigualdad
resulta
más
notoria,
ya
que
las
3/4
partes
de
los
propietarios
de
color
poseen áreas
menores
de
1/4
de
caballería
(
3,3
Ha.)
y
ninguno
de
ellos
es
dueño
de
tierras
que
sobrepasen
las
3
caballerías
(39,6
Ha.)
Este
panorama,
reflejo
de
un
pasado
colonial
muy
cercano,
no
se
modifica
al
establecerse
la
república,
y
si
bien
los
censos
subsiguientes
no
recogen
tales
datos,
el
desequilibrio
señalado
se
torna
más
agudo,
a
medida
que
se
incrementa
el
latifundio
y
desaparece
la
pequeña
propiedad.
Las
estadísticas
censales
también
indican
una
mayor
representatividad
de
la
población
blanca
en
ocupaciones
remuneradas,
circunstancia
que
puede
explicarse
por
el
peso,
cuantitativamente
superior,
que
este
grupo
mantiene
en
la
estructura
racial
del
país4.
Sin
embargo,
cuando
se
mira
hacia
el
interior
de
cada
componente étnico-racial,
se
aprecian
diferencias
sustanciales.
Encontramos
entonces,
que
los índices
más
altos
de
ocupación,
se
encuentran
en
manos
de
la
población
blanca
extranjera
,
con
cifras
que
llegan
a
representar
el
80
%
de
su
totalidad.
Su
composición
por
sexo
y
edades
(en
su
mayor
parte
hombres
en
edad
laboral),
más
la
importancia
socioeconómica
que
determinados
grupos
y
sectores
alcanzan
en
el
contexto
nacional,
favorece
tal
situación.
Ejemplo
de
ello
lo
constituye
la
influencia
y
control
que
la
colonia
hispánica
ejerce
en
la
esfera
comercial,
así como
en
otros
renglones
de
la
economía.
En
orden
decreciente
se
encuentra
la
población "de
color",
la
que
mantiene
cifras
relativas
de
ocupación
más
elevadas
que
los
cubanos
blancos.
No
obstante,
debe
señalarse,
que
esta
diferencia
tiende
a
disminuir,
hasta
llegar
a
ser
poco
significativa
hacia
l943..
Diversos
factores
condicionan
esta
aparente
contradicción.
Entre
ellos
se
encuentran
la
histórica
incorporación
al
trabajo
de
la
mujer
negra
y
mestiza5;
así como
un
modo
de
vida
marcado
por
la
pobreza,
que
obliga
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4 La representatividad de la población
blanca
mantiene
una
línea
ascendente
durante
todo
el
período
objeto
de
estudio.
Si
en
l899
el
66,9%
de
los
habitantes
de
Cuba
eran
blancos,
de
ellos
el
57,9%
cubanos
y
un
9,0%
extranjeros;
en
l943
esta
proporción
se
eleva
a
un
74,4%,
de
los
cuáles
sólo
el
3,0%
son
extranjeros.
5 En
l899
el
sexo
femenino,
constituye
el
23,3%
de
la
población
de
color
con
ocupación
lucrativa
y
si
bien
esta
proporción
comienza
a
descender,
hasta
llegar
al
11,6%
en
l943,
supera
siempre
con
creces
a
la
que
presenta
la
mujer
blanca.
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a los ciudadanos de piel más oscura, a desempeñar
cualquier
tipo
de
faena,
por
dura,
humilde
y
poco
retribuida
que
sea.
Por último,
serán
los
cubanos
blancos,
quienes
muestren
los
valores
relativos
más
bajo
de
ocupación,
siempre
por
debajo
de
la
media
nacional.
Este
análisis
primario
pone
a
descubierto,
sólo
una ínfima
parte
de
un
problema,
harto
complejo,
que
se
expresa
en
diferentes
planos,
y
sobre
el
cual
interactúan
múltiples
variables.
Ello
obliga
a
puntualizar
como
se
manifiesta
la
interrelación
estructura
laboral
y
composición
racial,
en
los
grandes
grupos
ocupacionales6 que
reflejan
los
Censos,
apreciándose
en
tal
sentido:
La
alta
representatividad
de
la
población
blanca
en
la
agricultura,
el
comercio
y
los
servicios
profesionales
Determinado
equilibrio
racial
en
el
sector
industrial,
La
sobrerrepresentación
de
negros
y
mestizos
en
los
servicios
domésticos
y
personales.
Los
siguientes
datos
fundamentan
tales
criterios.
En
la
esfera
agrícola,
la
población
económicamente
activa
presenta
en
l899,
la
siguiente
composición
racial:
55,8%
de
cubanos
blancos,
10,5%
de
extranjeros,
y
33,7%
de
negros
o
mestizos.
Al
establecerse
la
república
comienza
a
disminuir
la
representatividad
de
la
población "de
color",
hasta
constituir
en
1943,
sólo
el
19,0
%
de
los
que
trabajan
en
este
sector...
En
los
servicios
profesionales
predomina
el
componente
blanco,
aunque
se
aprecia
una
lenta
y
discreta
incorporación
de
negros
y
mestizos
a
esta
esfera,
fenómeno
que
responde
al
paulatino
ascenso
en
los
niveles
de
instrucción,
que
estos
grupos
raciales
logran
alcanzar
después
de
vencer
múltiples
dificultades.
De
esta
forma,
la
población
de
piel
más
oscura
constituye
el
6,3
%
de
los
profesionales
que
reporta
el
Censo
de
l899;
relación
que
se
eleva
al
8,0%
en
1907
y
a
un
11,7%
en
1919,
hasta
llegar
a
conformar,
en
l943,
el
17,4%
de
sus
integrantes.
Sin
embargo,
esta
representatividad
no
se
expresa
con
similar
fuerza
en
todas
las
profesiones.
En
la
esfera
comercial
se
observa
no
sólo
la
sobrerrepresentación
de
la
población
blanca,
sino
también
una
significativa
cifra
de
extranjeros,
siendo
entre
ellos
relevante,
la
presencia
del
componente
hispánico.
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6 Hasta1919, los Censos establecen 5 grandes
grupos
ocupacionales.
Ellos
son:
agricultura,
pesca
y
minería;
comercio
y
transporte;
industria
fabril
y
mecánica;
servicios
profesionales
y
servicio
doméstico
y
personal.
El
censo
de
l943
modifica
esta
clasificación,
y
ofrece
la
misma
por
industria
y
ocupaciones.
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El trabajo de terreno realizado en el barrio Carraguao7,
municipio
Cerro,
Ciudad
de
La
Habana,
enriqueció con
valiosos
testimonios
lo
antedicho.
En
tal
sentido
los
informantes
de
más
edad,
expresaron
criterios
como
los
siguientes: "el
comercio
era
cosa
de
blancos"; "el
negro
cuando
más,
podía
ser
vendedor
callejero".
Abundando
sobre
el
tema,
uno
de
ellos
señaló: "ningún
negro
aspiraba
a
ingresar
en
las
antiguas
Escuelas
de
Comercio,
pues
sabían
que
no
encontrarían
trabajo
al
concluir
los
estudios,
si
es
que
podían
graduarse"
En
los
servicios
domésticos
y
personales,
sin
embargo,
la
población
negra
y
mestiza
representa
casi
el
50%
del
personal
dedicado
a
estos
menesteres.
Resulta
interesante
constatar,
como
se
materializa
el
prejuicio
y
la
discriminación
racial
en
el
seno
de
un
sector
de
tan
escaso
reconocimiento
económico
y
social.
Para
ello
basta
con
buscar
los
anuncios
clasificados
que
aparecen
en
los
periódicos
de
la época
y
revisar
los
requisitos
que
se
exigen
para
desempeñar
determinadas
tareas.
En
muchos
casos
y
de
forma
expresa,
se
advierte
que
los
solicitantes
deben
ser
blancos
y
en
ocasiones
se
especifica
la
ciudadanía,
por
considerar
que
el
personal
extranjero
resulta
más
apto
y
confiable
que
el
nativo.
PROFESIONES,
ARTES,
OFICIOS
Y
FILIACIÓN
RACIAL
Si
bien
el
análisis
de
la
estructura
racial
en
las
diferentes
ramas
de
la
economía,
pone
de
relieve
la
presencia
poco
significativa
que
tiene
la
población
de
color
en
algunas
de
ellas,
estos
datos
no
proporcionan
todavía
suficientes
elementos,
para
comprender,
en
toda
su
extensión
y
magnitud,
la
posición
que
dentro
del
sistema
de
producción
social,
ocupa
realmente
cada
grupo.
Para
aproximarse
a
la
esencia
del
fenómeno,
hay
que
recurrir
a
las
tablas
que
especifican
cómo
la
población
con
ocupación
lucrativa8 se
distribuye
entre
las
diversas
profesiones,
artes
y
oficios,
que
incluyen
los
censos
Utilicemos
algunos
ejemplos
para
fundamentar
estos
criterios:
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7 Puede consultarse en el Archivo Científico
del
Departamento
de
Etnología,
del
Centro
de
Antropología,
una
amplia
información
que
recoge
y
valora
el
trabajo
de
terreno
realizado
en
Carraguao
sobre
estructura
sociolaboral
y
filiación
racial.
8 La
clasificación
por
ocupación
lucrativa,
incluye
a
toda
persona
que
mediante
su
trabajo
pueda
garantizar
la
subsistencia
individual
o
familiar,
sin
definir
el
carácter
estable
o
temporal
de
la
labor
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