Revista
Cubana de
CIENCIAS
SOCIALES
Nros. 33-34
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La Carimba
Gabino La Rosa Corzo
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Resumen. Por vez primera en la historiografía de Cuba
se
presentan
pruebas
acerca
de
que
la
práctica
de
marcar
con
hierro
candente,
o sea
carimbar
a los
esclavos
se
mantuvo
en
Cuba,
aunque
no
de
forma
generalizada,
hasta
fecha
muy
cercana
al
inicio
del
proceso
de
abolición
de
la
esclavitud,
a mediados
del
siglo
XIX,
a diferencia
de
todos
los
estudios
precedentes
que
consideraron
esta
práctica
desaparecida
desde
el
año
de
1784
en
que
fue
abolida
por
la
corona
española.
"Carimbar"1 a un esclavo procedente de África,
o sea
marcarlo
con
hierro
candente
como
a cualquier
bestia
para
cobrar
un
impuesto
por
su
introducción
en
un
país
o para
indicar
la
propiedad,
aunque
se
ha
puesto
en
dudas
por
parte
de
algunos
estudiosos
para
algunas
colonias
españolas,
sobre
todo
en
fechas
posteriores
a 1784,
año
en
que
oficialmente
dicha
práctica
fue
abolida
por
la
corona
española,
fue
una
práctica
que
persistió en
Cuba
hasta
muy
avanzado
el
siglo
XIX,
tal
como
lo
prueban
algunas
de
las
descripciones
que
acompañan
las
entradas
de
los
cimarrones
al
depósito
que
para
alojar
a los
esclavos
prófugos
capturados
existió en
El
Cerro
(La
Habana)
entre
1797
y 1854.
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* G. La Rosa Corzo. Dr. en Ciencias Históricas. Investigador
Titular.
Miembro
de
la
Unión
Nacional
de
Escritores
y
Artistas
de
Cuba.
Ha
publicado
libros
y
artículos
sobre
su
especialidad.
1 Aunque
el
Diccionario
de
la
Lengua
de
la
Real
Academia
Española
registra
el
término
calimba
en
el
español
de
Cuba
y
carimba
en
el
español
de
Perú,
lo
cierto
es
que
en
toda
la
documentación
histórica
consultada
referente
a
Cuba,
el
instrumento
de
hierro
o
plata
que
se
usaba
para
marcar
esclavos
se
registró como
carimba
y
la
acción
como
carimbar.
Como
subraya
Ortiz
en
su
Nuevo
Catauro
de
Cubanismo
(
16
),
por
corrupción,
estos
términos
derivaron
en
calimba
y
calimbar.
Hoy
día,
en
el
habla
popular
es
frecuente
la
frase "a
fulano
lo
calimbaron",
como
sinónimo
de
que
a
esa
persona
lo
golpearon,
chocaron
o
afectaron
seriamente.
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Dicha práctica existió en España mucho antes
del
llamado
descubrimiento
de
América2 y
en
las
nuevas
tierras
se
implantó desde
los
primeros
años
de
la
conquista
y
obedeció a
razones
económicas,
de
posesión,
identificación
y
pago
de
impuestos.
Los
primeros
seres
humanos
que
sufrieron
la
carimba
en
América
fueron
precisamente
los
indios
nativos.
Las
primeras
noticias
localizadas
referente
a
esto,
nos
remite
a
una
autorización
que
el
25
de
julio
de
1511
se
le
envío
por
parte
del
Rey
a
Diego
Colón
para
que
marcara
con
hierro
candente
a
los
indios
de
la
Española
que
por
haberse
rebelado
fueron
sometidos
a
condiciones
de
esclavitud.
En
una
carta
de
Ponce
de
León
al
Rey
fechada
en
octubre
del
propio
año
puede
leerse: "Tengo
en
servicios...lo
de
haber
herrado
con
una
F
en
la
frente
a
los
indios
tomados
en
guerra,
haciéndolos
esclavos,
vendiéndolos
al
que
más
dio
y
separando
el
quinto
para
vos".(12)
Esta
referencia
puso
al
descubierto
los
objetivos
económicos
de
tales
procedimientos
y
explican
su
generalización
para
todos
los
africanos
introducidos,
por
lo
menos
para
todas
las
posesiones
españolas,
ya
que
la
carimba,
además
de
ser
práctica
utilizada
por "compañías" de
diferentes
nacionalidades
dedicadas
a
la
Trata3,
fue
el
sistema
de
contabilidad
y
control
ejercido
en
las
colonias
españolas
para
el
cobro
de
impuestos
por
la
introducción
de
africanos.
La
marca
de
fuego,
como
también
se
le
llamó,
se
practicaba
con
todo
africano
introducido,
con
independencia
de
su
sexo
y
edad,
y
por
regla
general
se
hacía
en
hombros,
pechos
o
espalda.
Después
de
aplicado
el
instrumento
de
hierro
caliente,
conocido
por
carimba,
de
lo
cual
se
derivó el
término
carimbar,
se
le
echaba
encima
de
la
marca
aceites,
polvos
o "pimentadas" con
el
objetivo
de
facilitar
la
cicatrización.
En
Cuba
las
carimbas
eran
marcas
reales
que
se
conservaban
bajo
llave
en
la
Intendencia.
Las
primeras
carimbas
fueron
fabricadas
con
hierro,
pero
después
existieron
muchas
de
plata "por
ser
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2Fernando Ortiz en su Nuevo Catauro de Cubanismos, recogió varios
ejemplos
que
prueban
la
existencia
de
esta
práctica
con
los
esclavos
en
España
antes
del
llamado
descubrimiento
de
América.
3 Mannix
y
Cowley
en
su
valiosa Historia
de
la
trata
de
negros registraron
el
testimonio
de
un
tratante
que
en
1700,
durante
una
compra
de
esclavos
en
el
Congo,
describió como
a
cada
esclavo "se
le
marcaba
en
el
pecho
con
un
hierro
candente
que
le
imprimía
la
señal
de
las
respectivas
compañías
francesas,
inglesas
u
holandesas
a
que
pertenecía,
con
objeto
de
que
cada
nación
pudiese
distinguir
a
sus
esclavos..."(15)
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La Rosa Corzo: La Carimba
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más fáciles para su uso"(19 ). El procedimiento
de
carimbas
fue
atendido
y
ejecutado
por
la
contaduría,
ya
que
fue
parte
del
estricto
control
del
comercio
y
de
la
población
ejercido
por
la
administración
colonial.
Durante
los
primeros
siglos
de
la
colonia
en
Cuba
se
produjeron
infinidad
de
introducciones
ilegales,
o
sea,
la
entrada
a
la
Isla
de
africanos
que
no
fueron
registrados
y
por
los
cuales
no
se
pagaban
impuestos
fue
cosa
frecuente,
cuestión
de
la
que
da
fe
la
amplísima
documentación
colonial
que
se
produjo
con
motivo
de
las
constantes
persecuciones
de
que
fueron
objeto
dichas
introducciones.
Las
autoridades
vivieron
durante
más
de
dos
siglos
en
constante "vigilia" contra
todo
tipo
de
comercio
ilegal,
dentro
del
cual
ocupaba
un
renglón
de
importancia
la
introducción
de
africanos,
que
fueron
conocidos
como "negros
de
mala
entrada."(
1
)
A
través
del
estudio
de
la
documentación
existente
sobre
este
tipo
de
comercio
ilícito,
pero
sobre
todo
con
las
descripciones
que
se
hacían
de
los
esclavos
prófugos
capturados
a
fin
de
que
fueran
reconocidos
por
sus
propietarios,
se
pueden
estudiar
importantes
aspectos
de
esta
inhumana
forma
de
marcar
a
seres
humanos
convertidos
en
mercancía
en
aras
del
desarrollo
capitalista
de
las
naciones
más
avanzadas.
Para
el
caso
de
Cuba,
y
sobre
bases
documentales
existentes
en
el
Archivo
Nacional
y
en
el
Archivo
General
de
Indias
en
Sevilla,
España,
se
ha
podido
diferenciar,
descontando
las
marcas
de
los
traficantes
practicada
en
las
costas
de África,
tres
vías
o
formas
principales
mediante
las
cuales
se
procedía
a
marcar
a
los
esclavos.
Marcas
por
la
introducción
Esta
fue
la
más
amplia
y
practicada.
En
todas
las
colonias
españolas
se
hicieron
bajo
el
amparo
de
Reales
Cédulas
que
obligaban
a
dicha
práctica.
El
impuesto
que
se
cobraba
por
este
registro
varió a
lo
largo
de
los
años
de
acuerdo
con
las
características
y
niveles
de
la
trata
esclavista.
En
muchos
contratos
de
venta
de
eslavos
eran
registradas
los
tipos
de
marcas
que
se
les
ponía,
reproduciendo
al
margen
de
la
escritura
el
dibujo
de
la
carimba.
Por
esta
vía
es
que
se
ha
podido
reproducir
algunas
de
las
marcas
más
frecuentes
usadas
en
Cuba.
Cuando
un
esclavo
se
fugaba,
la
marca
de
fuego
era
un
elemento
importante
que
permitía
esclarecer
cuestiones
relativas
a
su
introducción
y
pertenencia.
Por
esto
en
muchas
descripciones
de
cimarrones
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capturados se registraba el tipo de marca de fuego y el lugar
donde
la
tenía,
conjuntamente
con
otras
anotaciones,
tales
como
cicatrices,
tatuajes étnicos,
estado
de
la
dentadura,
color,
estatura
y
deformaciones
físicas.
Como
un
ejemplo
de
este
tipo
de
marca
que
se
practicó de
manera "legal" desde
los
inicios
de
la
esclavitud
en
la
Isla
hasta
el
año
1784
que
se
prohibió,
se
puede
citar
una
de
las
ventas
masivas
de
africanos
que
se
hizo
en
la
ciudad
de
Santiago
de
Cuba
el
10
de
octubre
de
1717(
2
).
Ese
día
fueron
sacados
a
venta
86
esclavos
traídos
desde África
en
la
balandra
inglesa
Neptuno,
la
que
había
hecho
con
este
su
primer
viaje
en
el
tráfico
negrero.
El
cargamento
humano
fue
evaluado
con "piezas
de
Indias"4,
por
lo
que
los
varones,
todos
muy
jóvenes
y
robustos
fueron
vendidos
en
250
pesos,
las
mujeres
en
240
y
los
llamados
muleques,
niños
que
se
encontraban
entre
los
6
y
los
14
años
de
edad
en
180
pesos.
Estos
86
esclavos
fueron
marcados
en
el
pecho
derecho
con
la
carimba
del
Real
Asiento,
según
se
registró en
la
escritura
de
compra-venta,
en
la
cual
se
dibujó el
tipo
de
marca,
que
semejaba
una
gran
corona
real
con
una
pequeña
cruz
encima.
Marcas
por
Indulto
Pero
también
existieron
las
llamadas
marcas
para
esclavos
que
fueron
presentados
a
indulto.
Dado
el
amplio
comercio
de
contrabando
que
desde
muchas
de
las
aisladas
costas
de
la
colonia
de
Cuba
se
practicó durante
los
primeros
siglos,
y
como
uno
de
los
renglones
con
los
que
se
practicaba
este
tipo
de
comercio
ilícito
era
la
introducción
de
esclavos,
en
varias
ocasiones
se
hizo
patente
el
interés
de
la
Corona
para
que
los
esclavos
fueran
presentados,
registrados
y
marcados,
proceso
que
fue
conocido
por "indulto
de
negros".
Como
ejemplos
de
esta
variante
se
puede
citar
que
el
16
de
mayo
de
1713
y
el
14
de
enero
de
1718(
2
),
fueron
fechadas
en
Madrid
dos
Reales
Cédulas
que
concedieron
facultad
para
que
las
autoridades
de
las
colonias
realizaran
procesos
de
inscripciones
para
los
llamados "negros
de
mala
entrada"·.
Estos
indultos
se
repitieron
con
cierta
regularidad
durante
los
primeros
siglos
de
la
colonia5.
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4 Se consideraban piezas de indias a los esclavos que se encontraban
entre
los
15
y
los
30
años,
sanos
y
fuertes.
(17
)
5
Otros
indultos
concedidos
fueron
los
de
los
de
1726,
1729
y
1764.
(
7
)
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La Rosa Corzo: La Carimba
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El 21 de octubre de 1733( 2 ), y bajo el amparo de dichas Reales Órdenes,
el
Gobernador
de
la
Isla
de
Cuba
dictó un
bando
que
fue
dado
a
conocer
en
todas
las
villas
de
la
Isla
mediante
pregones,
en
virtud
del
cual
se
convocaba
a
todos
los
propietarios
de
esclavos
de "mala
entrada" para
que
se
acogieran
sin
recelo
al
indulto.
De
esta
manera,
y
bajo
esta
protección
oficial,
los
dueños
de
esclavos
se
fueron
presentando.
Uno
de
los
ejemplos
de
este
proceso
se
tiene
en
la
solicitud
presentada
por
el
hacendado
bayamés
Diego
Silveira,
quien
el
16
de
diciembre
del
propio
año
presentó varios
esclavos.
Uno
de
estos,
llamado
Antonio
de "casta"6congo
y
de
20
años,
otro
nombrado
Andrés
Salvador
de
la
misma
denominación
y
de
30
años;
Diego
carabalí de
20
años
y
María
Francisca
conga
de
11
años.
Estos
fueron
reconocidos
y
comprobada
su
mala
entrada
fueron
marcados
con
la
carimba
de
la
Real
Contaduría
en
el
pecho
derecho
y
con
la
de
la
Real
Compañía
en
la
parte
izquierda
de
la
espalda.
En
estas
marcas
están
presentes
los
símbolos
de
la
corona
y
la
cruz,
y
las
iniciales
fueron
dibujadas
con
más
claridad.
El
impuesto
pagado
por
el
propietario
fue
de
33
pesos
por
cada "pieza".
Los
detalles
de
este
caso
de
indulto
se
pudo
detectar
dado
el
hecho
de
que
uno
de
los
esclavos
carimbados
se
convirtió en
cimarrón
y
fue
capturado
varios
años
más
tarde
y
la
escritura
de
indulto
y
marcas
de
carimba
sirvió al
propietario
para
identificar
y
reclamar
su
propiedad.
En
el
año
de
1747
fueron
capturados
13
cimarrones
que
estuvieron
apalencados
por
varios
años
en
los
montes
de
la
Sierra
Maestra
en
la
región
oriental
de
Cuba.
Una
de
las
apalencadas
apresadas
respondía
al
nombre
de
María
de
la
Caridad,
de
de
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6 El término casta sirvió en los primeros momentos
de
la
trata
para
identificar
la
procedencia
del
esclavo
y
en
sentido
general
existió cierta
correspondencia
entre
los
etnónimos
y
los
términos
registrados
bajo
esta
categoría,
sin
embargo,
desde
mediados
del
siglo
XVIII
comenzaron
a
utilizarse
denominaciones étnicas
de
carácter
muy
general,
conocidas
en
la
documentación
por "nación" o "comarca
de
procedencia".
Estas
denominaciones étnicas
como
por
ejemplo
la
de
congo
podía
registrar
etnias
tales
como
la
Ambundo,
Bambala,
Mongo,
Bangui,
etc.,
o
los
llamados
gangá eran
en
realidad
de
las
etnias
Kisi,
Pepel
y
otras.
Algunos
historiadores
han
considerado
erróneamente
estas
denominaciones étnicas
como
etnias,
como
sucede
en
el
reciente
libro
de
Mercedes
García
(
13
).
El
caso
más
elocuente
es
el
de
los
minas,
que
recibieron
ese
nombre
por
proceder
de
la
factoría
negrera
Elmina,
pero
dentro
de
los
cuales
se
pueden
encontrar
varias
etnias
diferentes.
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nominación étnica mina, y según sus propias
declaraciones
había
vivido
tres
años
como
fugitiva
en
aquellos
montes.
Según
se
comprobó durante
el
proceso
posterior
de
la
captura,
había
sido
introducida
como
esclava
ilegalmente
por
la
costa
sur
de
Puerto
Príncipe
(Camagüey)
en
un
navío
inglés
en
fecha
no
precisa.
Su último
propietario
había
sido
Juan
Antonio
Bosques,
quien
como
documento
de
propiedad
presentó ante
las
autoridades
la
escritura
de
indulto,
por
medio
de
la
cual
probó que
hacía
23
años
atrás,
o
sea
el
4
de
abril
de
1724,
cuando
ella
tenía
20
años
de
edad,
había
sido
carimbada
con
el
sello
de
la
Real
Contaduría
en
la
espalda
y
con
el
de
la
Real
Compañía
en
el
pecho.
En
el
reconocimiento
que
se
le
practicó a
la
esclava,
se
pudo
comprobar
que
tenía
las
marcas
en
los
lugares
señalados.
A
principios
de
la
segunda
mitad
del
silgo
XVIII
muchos
propietarios
de
esclavos
de "mala
entrada" en
la
Isla
se
dirigieron
al
monarca
español
con
la
solicitud
de
que
se
abriera
un
proceso
de
indulto.
En
respuesta
a
dicha
petición,
el
24
de
noviembre
de
1760
se
autorizó el
indulto,
si
bien
se
subrayó que
las
introducciones
ilegales
defraudaban
a
la
Real
Hacienda
y
aunque
se
les
dispensa
indulgencia
sobre
todo
a
los
lugares
de "tierradentro" donde
no
hay
marcas
con
que
ejecutarlo,
se
les
amenazó con
rigurosos
cargos
y
solo
le
dieron
20
días
para
someter
a
indulto
todas
las
introducciones
ilegales
y
el
pago
de
40
pesos
por
cada "pieza".(4)
Marcas
de
propietarios
Otra
de
las
cimarronas
capturadas
en
el
ya
citado
palenque
respondía
al
nombre
de
María
Antonia.
Natural
de
Jamaica,
por
lo
cual
se
le
registró como
de "casta
criolla" es
decir,
nacida
en
aquella
Isla
vecina,
había
sido
introducida
ilegalmente
en
Cuba
por
la
costa
de
Manzanillo
por
medio
de
un
navío
inglés
desde
su
lugar
de
origen,
junto
a
otro
numeroso
grupo
de
esclavos,
según
refieren
los
documentos.
Esta
esclava
pasó de
unos
propietarios
a
otros,
pero
nunca
fue
presentada
a
indulto.
Sin
embargo,
según
refirió la
misma,
uno
de
sus
amos
la
había
carimbado
con
las
iniciales
de
S.
M.
Esto
se
puedo
comprobar
por
el
escribano
real
quien
dibujó la
marca
en
los
manuscritos
del
proceso,
cuestión
que
sirvió para
la
definitiva
identificación
de
la
cimarrona.
Precisamente
el
hecho
de
que
por
este
medio
se
probó que
había
sido
introducida
ilegalmente
y
no
sometida
a
indulto,
ya
que
la
marca
que
presentaba
no
se
correspondía
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La Rosa Corzo: La Carimba
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con el sello real, las autoridades no la devolvieron a su propietario
y
en
cambio
la
subastaron
mediante
pregones
en
los
portales
de
la
Real
Contaduría
de
Santiago
de
Cuba
en
agosto
de
1848(2)
María
Antonia
había
permanecido
refugiada
en
el
palenque
durante
14
años,
período
durante
el
cual
había
parido
tres "negritos" de
los
que
se
capturaron
dos,
uno
de
dos
años
y
otro
de
tres.
Ella
fue
vendida
como
pieza
de
indias
sin
defecto
alguno
y
sus
dos
hijos
vendidos
corrieron
igual
suerte.
El
caso
que
acaba
de
describirse
demuestra
que
los únicos
subterfugios
de
los
que
se
valieron
los
hacendados
para
burlar
el
control
que
ejercía
la
corona
en
la
tenencia
de
esclavos
no
fueron
solo
las
introducciones
ilegales
y
la
ocultación
de
los
esclavos
en
períodos
de
indulto.
También
existió el
uso
de
carimbas
falsas.
En
1758
circuló un
bando
público
en
el
que
se
prohibía
terminantemente
el
uso
de
carimbas
falsas
para
marcar
esclavos
(
3
),
lo
que
da
fe
de
la
generalización
de
dicha
práctica.
La
continua
persecución
de
este
comercio
clandestino
se
mantuvo
durante
décadas,
en
1778
una
Real
Cédula
expresaba
las
severas
medidas
tomadas
en
casos
de
aprehensión
de
eslavos
sin
las
marcas
reales
en
sus
cuerpos
cerca
de
Matanzas.(
6
)
Sin
embargo,
los
cambios
que
se
venían
operando
en
la
política
comercial
de
la
metrópoli,
tuvieron
su
expresión
en
el
comercio
de
esclavos
con
la
declaración
de
la
libertad
en
las
introducciones
decretada
en
1789,
junto
a
otros
factores,
había
obligado
a
cambios
en
el
procedimiento.
Desde
cinco
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